Lucas 12,13-34
La parábola del rico insensato
(Lucas 12:13–21)
13 Entonces uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo».
14 Pero él le respondió: «Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o árbitro entre ustedes?»
15 Y les dijo: «Tengan cuidado y guárdense de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee».
16 Y les contó una parábola, diciendo: «Las tierras de un hombre rico produjeron en gran abundancia.
17 Y él pensaba dentro de sí: “¿Qué haré? Porque no tengo dónde guardar mis cosechas”.
18 Y dijo: “Haré esto: derribaré mis graneros y edificaré otros mayores, y allí guardaré todo mi grano y mis bienes.
19 Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y alégrate”.
20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has preparado, ¿para quién será?”.
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
No se afanen
(Lucas 12:22–34)
22 Dijo luego a sus discípulos: «Por eso les digo: no se preocupen por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, qué vestirán.
23 La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido.
24 Miren los cuervos: no siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves!
25 ¿Y quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una hora a su vida?
26 Pues si no pueden hacer ni siquiera lo más pequeño, ¿por qué se preocupan por lo demás?
27 Miren los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero les digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
28 Y si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¡cuánto más a ustedes, hombres de poca fe!
29 No busquen qué comer o qué beber, ni estén llenos de ansiedad.
30 Porque todas estas cosas buscan las naciones del mundo; pero su Padre sabe que ustedes las necesitan.
31 Busquen más bien su reino, y estas cosas les serán añadidas.
32 No teman, pequeña grey, porque al Padre le ha placido darles el reino.
33 Vendan lo que poseen y den limosna; háganse bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que no se agota, donde no llega el ladrón ni la polilla destruye.
34 Porque donde esté su tesoro, allí estará también su corazón.
Introducción
Hola a todos, soy Kiki.
El nombre chino de la segunda fase de nuestro programa es 《读经大讲堂》, y en inglés se llama “Bible Study”.
Hemos adoptado un método de aprendizaje relajado y agradable para llevarlos a un nuevo mundo de estudio. En cada sesión compartiré un resumen y análisis personal desde la perspectiva de una aprendiz. Luego, la hermana Ingrid nos ayudará a profundizar mediante el diálogo y el análisis conjunto.
Esperamos que este proceso interactivo y dinámico les brinde una nueva experiencia de aprendizaje.
A continuación, compartimos nuestra conversación sobre el tema de hoy.
Hoy es la lección número 34 del Evangelio de Lucas.
¡Todos son bienvenidos a dejar sus comentarios para el diálogo!
2. Mi resumen del estudio número 34 de Lucas
¡Hola a todos! En primer lugar, este es mi resumen personal del pasaje de hoy.
Este texto contiene dos enseñanzas centrales de Jesús: una sobre el dinero y otra sobre la preocupación.
Primero, un hombre le pide a Jesús que obligue a su hermano a repartir la herencia. Jesús se niega y advierte contra la avaricia, aclarando que la vida no consiste en poseer bienes materiales.
Luego Jesús cuenta la parábola de un agricultor rico que obtiene una cosecha extraordinaria. En lugar de agradecer a Dios o compartir con otros, decide construir graneros más grandes para guardarlo todo y vivir cómodamente durante muchos años. Pero Dios lo llama necio, porque esa misma noche su vida termina y todo lo que acumuló queda atrás.
Después, Jesús enseña a sus discípulos a no preocuparse por la comida ni por la ropa. Señala a las aves y a las flores: Dios las cuida, y los seres humanos valen mucho más para Él. La preocupación no ayuda en nada. En vez de vivir como el mundo, lleno de ansiedad, debemos buscar primero el reino de Dios.
Finalmente, Jesús da una exhortación radical: ser generosos. Compartir nuestras posesiones y ayudar a los necesitados es acumular tesoro en el cielo, un tesoro que nunca se agota. En resumen, Jesús nos llama a cambiar la avaricia y la preocupación por confianza en Dios y generosidad hacia los demás. Eso es la verdadera vida segura.
Ahora, la hermana Ingrid profundizará un poco más en este resumen.
3. Comentario de la hermana Ingrid
Como mencionaste, el pasaje comienza con un hombre que le pide a Jesús ayuda en un asunto financiero. Jesús se niega y explica que no es su función actuar como juez o árbitro. Aprovecha esta situación para advertir contra la avaricia y enseñar que la vida no consiste en tener muchas posesiones.
Para ilustrarlo, Jesús cuenta la parábola del rico insensato. El hombre recibe una gran cosecha y planea guardarla en nuevos graneros para vivir muchos años en lujo. Pero Dios le dice: «¡Necio! Esta noche vienen a pedirte tu alma».
Después Jesús explica cómo debemos tratar nuestras preocupaciones y cuáles deben ser nuestras prioridades. No es necesario preocuparnos, porque Dios cuida de nosotros como cuida de los cuervos y de las flores.
Las naciones del mundo se preocupan por estas cosas, pero nosotros no necesitamos hacerlo. Podemos dar con valentía y acumular tesoros en el cielo, porque nuestro Padre celestial cuida de nosotros. Donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón.
4. Lista de preguntas basada en la lección 34 de Lucas
Basándonos en el estudio bíblico de hoy, hice a la hermana Ingrid las siguientes preguntas.
Esperamos que sean de ayuda especialmente para quienes son nuevos en la fe cristiana.
1. ¿Por qué Jesús se negó a dividir la herencia?
Porque dijo que no había sido designado como juez ni árbitro.
2. ¿Qué significa “avaricia” y por qué debemos cuidarnos de ella?
Puede entenderse como codicia: el deseo constante de tener más y más sin satisfacción.
3. ¿Cuál era el plan del hombre rico después de la gran cosecha?
Construir graneros grandes, almacenarlo todo y vivir muchos años en lujo sin trabajar.
4. ¿Por qué Dios llamó “necio” al hombre rico?
Porque no tuvo en cuenta que la vida es limitada y que la muerte puede llegar en cualquier momento.
5. ¿Qué significa ser “rico para con Dios”?
Ser rico para con Dios significa aprovechar las oportunidades que Dios nos da: ayudar a quienes tienen problemas, dar al necesitado y compartir el evangelio. Dios nos brinda muchas oportunidades, y debemos usarlas fielmente.
En el texto de hoy se destacan especialmente el dar y el no preocuparnos, confiando en Dios.
6. ¿Qué ejemplos de la naturaleza usa Jesús para hablar contra la preocupación?
Dios alimenta a los cuervos y viste la hierba del campo.
7. ¿Puede la preocupación alargar nuestra vida o resolver nuestros problemas?
No. En el libro de Eclesiastés aprendemos que nadie tiene poder sobre la hora de su muerte. Debemos estar preparados en todo momento, porque la muerte no hace distinción entre jóvenes y ancianos.
8. ¿Qué nos dice el cuidado de Dios por las aves y las flores acerca de su amor por nosotros?
Que valemos mucho más para Dios y que podemos confiar plenamente en Él.
9. ¿Qué debemos buscar primero y cuál es la promesa?
Debemos buscar los tesoros celestiales. Donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón.
10. ¿Qué significa “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”?
Si somos codiciosos, nuestro corazón estará centrado en las posesiones terrenales. Pero si somos generosos y confiamos en que nuestro Padre nos proveerá, nuestro corazón estará orientado al cielo. Nuestra generosidad muestra dónde está nuestro verdadero tesoro.


