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Lucas 13,1-9
Arrepentíos o pereceréis 1 En ese mismo momento estaban allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.2 Él les respondió: «¿Piensan ustedes que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, por haber sufrido de esta manera?3 No, les digo; pero si no se arrepienten, todos perecerán igualmente.4 ¿O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre de Siloé y los mató, piensan que eran más culpables que todos los demás que vivían en Jerusalén?5 No, les digo; pero si no se arrepienten, todos perecerán igualmente.» La parábola de la higuera estéril 6 Entonces les contó esta parábola: «Un…
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Lucas 12,49-59
No paz, sino división 49 «He venido a echar fuego en la tierra, ¡y cuánto quisiera que ya estuviera encendido!50 Tengo que pasar por un bautismo, ¡y cómo me angustio hasta que se cumpla!51 ¿Piensan ustedes que he venido a traer paz a la tierra? No, les digo, sino división.52 De ahora en adelante, cinco en una familia estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres.53 Estarán divididos: padre contra hijo e hijo contra padre, madre contra hija e hija contra madre, suegra contra nuera y nuera contra suegra.» Interpretar el tiempo 54 También decía a la multitud: «Cuando ven una nube que se levanta en el occidente, enseguida…
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Meditacion sobre el Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en los cielos Cuando oramos, debemos enfocarnos en que nuestra meta es el Padre que está en los cielos. Aquí en la tierra estamos solo de peregrinos. Dios está en el cielo y desea ser glorificado allí también. No debemos arrastrarlo a nuestra suciedad terrenal. Santificado sea tu Nombre Para poder concentrarnos mejor en Dios en el cielo, debemos meditar en Sus santos nombres. Debemos tener reverencia ante Dios y acercarnos a Él como lo haríamos ante un rey. Sus nombres son Sus títulos. Hágase tu voluntad Si queremos hacer Su voluntad, debemos pedírsela. Así en la tierra como en el cielo Si no conocemos o…
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Lucas 9:1–6
Jesús envía a los doce 1 Entonces llamó a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.3 Les dijo: «No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni llevéis dos túnicas.4 Llevad sandalias, pero no dos vestiduras.5 En cualquier casa en que entréis, quedaos allí hasta que salgáis de aquel lugar.6 Y a todos los que no os reciban, al salir de esa ciudad sacudid el polvo de vuestros pies como testimonio contra ellos».Entonces salieron y recorrieron las aldeas, anunciando…







